Abordaremos dos elementos cruciales en la vida y obra del artesano para presentar la Panecastia y el prefijo “e-” (electrónico).

El artesano Martín Santomé, prefijando con la “e-“,  que hoy en día apunta a la red de redes y a cuanto de ella se descuelga en nuestra tierra firme, refiere su actividad como e-artesanía, y a sí mismo como e-artesano. A lo mejor, la artesanía y la tecnología cibernética reunidas en un sólo término constituyen un oxímoron, dos conceptos opuestos en la conformación dialéctica de un tercero. En cualquier caso, siempre usando como medio de expresión el paradigma electrónico-digital, cabría matizar que en su labor el e-artesano no busca tanto una expresión artística como la confección de una obra artesana; es decir, no se llama a sí mismo “e-artista“.

El e-artesano participa de la idea de la Panecastia y por ello nunca revela su verdadero nombre, que guarda tan en secreto como el resto de los santos y contra señas o códigos pin que atesora. La Panecastia es un término acuñado por el maestro Jacques Rancière para argumentar una concepción convulsa y multívoca sobre la autoría. Si bien no constituye meramente una condición de anonimato, ni quiere enmarcarse en los paradigmas propietarios “copy-right”, y aunque mucho se aproxima a los modernos modelos de licencia de tipo “copy-left”, del pro-común o GNU,  la panecastia explicita la fragmentación del autor tan característica de nuestra época posmoderna y su consiguiente desapego de la obra. Muy a riesgo de socavar su currículum vitae. Las obras panecásticas se integran en un todo artístico reticular, muchas veces sin ni siquiera referencia al autor. Los heterónimos, los homónimos, los avatares, apodos, los sobrenombres, los pseudónimos han sido una constante en la trayectoria –paralela a la Constitución Española de 1978– del e-artesano. El nombre propio “Martín Santomé” no es una excepción; cosa zagazmente presupuesta por aquel lector conocedor de La tregua, de Benedetti.

Entonces, de cara a redactar la biografía de un e-artesano panecástico que nació justo cuando comenzaba la transición democrática en su país: la tarea es un sindiós, un imposible. Quizás, cuando el miedo a las represalias se caduca por la libertad de expresión la voz del pueblo recupera el habla. Una habla de tercer milenio: femenina, electrónica y panecástica.

¡Sastipén Talí!, que en romaní significa Salud y Libertad.

El e-artesano Jaime Silva Roure
El e-artesano Martín Santomé Moraguez.
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