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Relatos para el invierno 2.0: “Serment du jeu.de.paume” > Exordio > Parte 0 de 4

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El narrador presenta al caballero del cual es escudero; y anuncia el título de la primera parte, de las cuatro que habrá o que en principio componen la historia.
      Por lo general, yo desconocía los éxitos o los fracasos de

mi señor

      . Esos lances eran o sucedían en una dimensión paralela a la dimensión en la que yo me relacionaba con Gallardonegro. Puede decirse, y fácilmente se entenderá la situación, por lo general, mi señor nunca hablaba de su vida pública en el hogar. Esta condición era algo como un tabú, quiero decir, seriamente considerada a raja tabla.
      Sin embargo, he de decir, yo podía saber cómo le iban las cosas a Geene. Por muy buena ataraxia o desapego que mi caballero tratase de sostener en su rostro y en el tono de su voz, siempre se permitía ciertos hábitos conforme al estado o resultado de sus andanzas. Así, en

invierno

      , si acaso alguna vez mi señor se aproximaba al fuego y se encendía un cigarro con un ascua o una varita encendida eso significaba vientos propicios. Si, en

verano

      , salía de buena mañana a platicar una oratoria con el Dios Onán y, al acabar, aseaba sus pudentas partes en el rocío de la mañana, dándose suave con esta o aquella flora beneficiaria del manto húmedo que trae el alba a los montes, entonces, podía decir que los vientos soplaban con enjundia en demasía propicios. Si, por ejemplo, en

primavera

      , salía en busca del crespúsculo de la tarde vestido de punta en blanco y con una flor en la solapa, a parte de verle volver acompañado, casi siempre expresaba la sensación de falta de viento, falta de empuje, aferramiento nihilista o abrazo hipostático. O si, en

otoño

      , se apoderaba de nueces, mistelas y ratafias, cacao, tés y otras hierbas encerrándose junto a la chimenea, entonces, yo era cuando más y mejor dormía, porque sabiéndole ocupado ahí, una cima (o una sima, tanto monta; un punto de inflexión) se coronaba (o se descoronaba; a ver qué hace uno en una sima sino descoronar en la depresión al carcelero, dueño y señor y rey de un reino de pensamiento finito por la encarcelación, la posesión y la señoría y la autoridad, siempre muy de irrisión, del loco que todos llevamos dentro.) y pues se abriría un nuevo horizonte (¡o abismo!) a nuestros pies, para tratarlo a partir de entonces.
      Al principio del trecho, veremos si de lo dicho a lo hecho durante el mes de diciembre hacemos lo suficiente (¡detalles e ilusión!), se plantean cuatro partes de estos: « 2ndos relatos para el invierno». Es, claro, que existen unos « 1ros relatos para el invierno», están

aquí

    Pues, bienvenida se da con la frase en curso, que usted lea a gusto y a satisfacción, entonces, al primero de los cuatro relatos que compondrán la historia; intitulado: «Efímero instante».

– Aleph, majo, escucha… dime, ¿así ya despides? ¿tan brusco corte y cierra?
– ¡Ops, Geene! ¿Qué quieres decir? ¿anoto, transcribo, acolo, añado?
– Sí, añade un extracto, o fragmento, o algo para abrir boca…
– ¿Cuál?
– ¿Cuál?
– Correcto. ¿Cuál extracto o fragmento…?
– Este mismo. ¿Ves? casi al final del relato titulado: «eterno retorno»… aquí, ¿ves?
– A ver… Veo… copio pues…

      Fuera del reino de Dios no hay salvación. Fuera de la casa y su nomos, tampoco (¡economía! ;-p).

Nos dicen

      . Que recitaba S. Ferlosio. Y nosotros no. Palomita que no, que no. ¡Weik!
      Entonces, regreso. Borrar la memoria. Armonizar los sentidos. Templarse. Disponerse a forjar un cotidiano un habitar templado ecuánime regido por fuerzas primordiales como la gravedad o el magnetismo. Centrarse sedentario pausado en una localización de uno de los campos eléctricos. Conectarse a las fuentes de alimentación. ¿Sabes? El amor es pan con queso, el amor es dios en barca, la vida ir tirando… circuitos y sendas.
      Se suponen necesarios lazaretos por si uno necesitase desparasitarse o vacunarse orgánicamente porque anduvo explorando las tierras desconocidas para su etnia y se quisiera preservar la salud de quienes viven dentro de los muros. A saber de dónde vienes y qué acarreas. Sin embargo, territorio ciber digital, es nada más que la cabeza la que tiene el filósofo que regresa como potencial portadora de contaminaciones al grupo.
      En cualquier caso, zarrapastroso, aunque nada más que intelectualmente, el encuentro con el hombre Moderno (Hombre alfabetizado pero playista de la charca telemática, aquende la brecha digital.) produce claro contraste igual como cuando acercas una pieza de maquinaria desgastada junto a su repuesto, ¿verdad?, aunque esto transcurra nada más que en lo intelectual.
      Quizás, nuevamente fruto de un peyorativo surja una tribu urbana. Generación RAM. A lo mejor, pongamos, una tribu de aldeanos, menos ciudadanos que aldeanos. Recién llegados al

nuevo mundo

      . En verdad, esta vez sí (¡mira que se retuerce la espiral de la evolución de la conciencia humana!): el Mundo.
      El único mundo. Gaia, superoganismo, huella ecológica y tal.
      La casta de hombres ilustrados y modernos, comprensiblemente, copiaron a Dios en sus memorias personales. Ese renacimiento fue como una parusía, una gran ola de luz azotó las oscuridades, el hombre moderno renacía para quedarse. Emancipación teológica y luces de la razón en el plató noosférico. Durante estos siglos, en la memoria han sostenido la soberanía constitutiva. En los documentos sucesivos. Atlantes varones (pocas cariátides) sosteniendo una historia que los tecnócratas quieren derrocar.

Nos dicen

      .
      Sus actos de obra humana ha dado frutos abundosos en la crianza de verdaderos bosques semánticos cuidados por calígrafos y estudiosos que pueden alzarse a categoría de obra divina, pero, a la postre, sociedad de redes, la tecnología les hace ¡sombra! ¡click! Copia digital ¡click! copia digital… Ya tenemos tres versiones: la que escribió dios, la que copiaron los hombres modernos y esta otra digital. Por menos de un distanciamiento así los pueblos de la humanidad se resquebrajan por dentro. Un mismo libro disputado desde tres diferentes lenguas (pongamos: hebreo, árabe y griego) puede ser ónfalo de tres mundos inventados y algo de invencibles y vencidos y guerra santa…
      Aquí lo despectivo de estos hombres Modernos hacia la generación RAM. Rapid access memory. Memoria de acceso rápido. Y, por acceso rápido, poco tamaño. Lógicamente, la cantidad realentiza. En el nuevo paradigma la información circula a gran velocidad multiplicando cada año la capacidad cognitiva total del conjunto humano.
    Entonces, la idea de un mundo fragmentado: salirse, recorrer sendas, entonces, ¡voz de retorno!, regresar a los circuitos. Es patente la diferencia entre senda o camino y circuito.
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