Estimados,

 Os considero legítimos herederos del sacrificio mártir del héroe lírico Antonio Machado. Os supongo discípulos del sistema de pensamiento que se gestó en el aula de La escuela popular de sabiduría superior, en base a sofisma retórico y noumen metafísico. Caso que tal sistema la tuviese, vosotros seríais los legítimos propietarios de su Tabula Esmeraldina, su Piedra Rosetta, o su código de Vinci; caso que, por ucronía, ese sistema de pensamiento se hubiese extendido en forma y contenido so capa de la labor docente en la Escuela. Pero, ya sabemos, no. España se rompió. Y esa labor arquitectónica con ella. Muchos proyectos, no únicamente el del profesor Machado, quedaron interrumpidos. Como cortantes trozos de cristales rotos esparcidos por la senda que uno ha de marchar.

Me propongo contrastar la información recibida, de inmediato lo haré, el titular dice así: “se me ha dicho que donde una vez hubo la E.P.S.S. ahora han inaugurado un centro comercial”. Si esto es cierto, entonces, ¡aquí mis letras…! Yo acuso… impulso irrefrenable, aunque, ya justifico, impropio.

Deciros que, en un principio, antes de escogeros a vosotros como remitentes, había pensado enviar esta carta abierta a los catedráticos miembros del equipo de dirección de la escuela; luego pensé enviarla al profesor A. Martín, a modo post-póstumo. Luego pensé remtírsela a Machado. Ponerle algo así como una nota de panorama, caso que se reencarnara, como buen secretario apócrifo, prepararle el escritorio por si apareciera, vuelto de entre los muertos, a trabajar:

 «Estimado profesor, ahora, a la redacción de la presente, allí donde la escuela, ahora hay un centro comercial, repleto de franquicias estadounidenses, nórdicas europeas y rusas, y chinas –Todo comercio de consumo basura, que ahora se le llama–; y, antes del centro comercial, y durante bastantes décadas, ignoro qué hubo allí desde 1916 cuando cerraron la churrería, ¡falta mucha memoria histórica en nuestro acerbo cotidiano! ¡La tenemos como un queso Grouller!

» Usté sabe, el mundo se aposenta en un elefante y este en otro elefante y así hasta la tortuga, Casiopea, que sabe cómo entrar en la morada del Maestro Hora; pero, años después de su muerte, profesor, un rey de usté conocido, de diecisiete ascendentes, Borbón y Borbón, dos veces Borbón (¿no provoca el incesto en la gente que se vuelva campechana cuando no ventilan su A.D.N. mezclándose con genes nuevos?), cazó a nuestro elefante. Y llevamos cuarenta años, cuando su hijo toma el relevo. Esto no tiene pinta de avanzar la secuela, a trilogía…

» Me gustaría que usté conociese a los profesores Anguita y Trevijano; son dos zoquetes de cuidado, diametralmente situados versus la Cosa Pública, soñadores y cabalmente patético-enfáticos. A veces, incluso, llegan a creer un poquitín, nada, una milésima de porción, que podría caber una remotísima lejana diminuta esperanza de llevar al facto, ¡y verlo ellos!, lo que por ahora, pensadores, nada más registran con ISBN.»

 Sin embargo, después, tuve la idea de cambiar el remitente y remitiros a vosotros estas líneas para transportaros la siguiente pregunta: «¿No os da nada? ¿Un centro comercial? ¿A nadie, a ningún grupo Blanquista de vanguardia se le ocurre hacer una colecta para, ni que sea una plaza, a lo sumo: restaurar de nuevo la escuela, devolver al pueblo lo que era para el pueblo?» Bueno, ya cambio de tercio. Una cosa más, seguro ustedes le encuentran una asociación con lo anterior a no pocas luces cristalina, leo en diagonalperiódico:

“Esto no tiene ni pies ni cabeza, es una ley hecha para cobrar a Google, y éste ha sido el primero en irse para no pagar”. Así define Txarlie, reconocido hacktivista, la actual situación respecto a la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual (LPI) –heredera de la malograda Ley Sinde, finalmente Ley Sinde-Wert– que entró en vigor el 1 de enero tras ser aprobada en el Congreso a finales del octubre pasado con los votos del Partido Popular en solitario. La normativa incluye en su artículo 32.2 la conocida como Tasa Google o Canon AEDE, por su principal beneficiario inicial, la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE), junto al Centro Español de De­rechos Reprográficos (CEDRO), organización que agrupa a autores y editores de publicaciones y que se encarga de gestionar sus derechos de propiedad intelectual. (…)

Sin embargo, “va a pasar exactamente lo contrario de lo que sus autores intelectuales preten­dían”, apunta Pablo Soto, de­sa­rro­llador informático y una de las caras más conocidas de los movimientos por la cultura libre. Tal como indica a Diagonal, “el Gobierno quería bunkerizar los apoyos de los grandes grupos mediáticos de prensa escrita mediante el cobro de unas cantidades millonarias provenientes de la industria de internet en concepto de canon a sitios como Google News. De ahí sacarían millones y se los repartirían entre los socios de AEDE y CEDRO, pero se les ha caído todo abajo. No van a ver nada, y encima han perdido tráfico [por el cierre del agregador de noticias del gigante estadounidense, además de por las distintas campañas de boicot puestas en marcha]”.

 En fin, saludos cordiales y que ustedes hagan el topo bien.

Satan Lawyer, (A un lado el sema o unidad mínima de significado cuyo grafema es SAT-. Y es sema de verdad o absoluto o infinitud; al otro lado el sufijo -AN de negación o relación de contrarios o complementarios, entonces, valga el anglicismo del oficio lawyer por aquel quien o por la tarea que hace quien, dada una tesis portavocea su antítesis. Otros vendrán después, en proceso hegeliano, segando la síntesis. )

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