A mí no me cuesta comprender un big bang que…

… evoluciona hacia un big crunch ni tampoco un creacionismo que emerge la luz de la oscuridad y le da libre albedrío para apelmazarse en polvo. Al fin y al cabo, mi ser mismo viene de un óvulo anfitrionando a un espermatozoide en la matriz de mi madre. Conocí a mi bisabuela (la de mi padre y mi madre que son primos hermanos por madre) cuando era muy pequeño para entender y llevo décadas presenciando como mi abuela (materna) envejece, entendiendo que la muerte parece como la idea de total acabamiento. Y que metasemánticas como la de la metempsicosis o la transmigración de las almas transitan vías trascendentes a este mundo donde la idea de total acabamiento es real y existe. Del mismo modo, las bisnietas (gemelas) de mi abuela nos acompañan desde hace casi ocho años, cosa que comprendo en propia experiencia porque yo también me recuerdo de niño. Es bonita esa irremediabilidad o verdad pariente de la segunda ley de la termodinámica (¡ojo teorías cuánticas contradiciendo la unicidad del sentido en el espacio donde se desplaza la energía, se dice que siempre desde el calor al frío y no al revés! Me remito a los hallazgos en materia de partículas, bosones y femiones, de Higgins y las pruebas de aceleración y choque de partículas en el CERN. La llamada partícula de Dios…), pues nacemos y crecemos sabiendo que moriremos mientras se nos mueren y nos nacen al paso los seres queridos.

La Sociedad del Espectáculo referida en el contexto que transitó la Internacional Situacionista a finales del siglo pasada apunta a una trama o tipo de sentido común afín al común que se inscribe en un pensamiento dominante donde es difícil comunicar al público que la investigación está hecha de hipótesis, de experimentos de control, de pruebas de falsificación. Una sociedad de esta laya, para los situacionistas, es una cultura contaminada por la bacteria de la pereza y la simplicidad extrema. Algo muy aprovechado por magufos y, en sus antípodas, por cienzufos; como todo el mundo sabe, son -por oposición- magufos y cienzufos aquellas personas que operan según la visión de la mano izquierda o de la mano derecha, respectivamente, sin atreverse a una verdadera enteogenia (jamás dejan hacerse “presente” a su deidad) o sin atenerse a las pautas y reglas del método científico (jamás redactan el informe que solidifica sus teorías), respectivamente. En las antípodas de occidente que representa al poniente, el oriente representa al levante.

Se dice ex oriente lux refiriéndose a la filosofía que nos llega del mundo oriental, que nos entra a chorro cuando Platón abre la presa, todo esto de la transmigración de las almas; la eternidad de los espiritual; los votos de pobreza, obediencia y castidad; los principios comunistas de la república. Se supone, en llano, que la mayor parte de la población anda ocupada en dar respuesta e interactuar con los asuntos propios concretos del día a día como para trascender ese contexto en la búsqueda de respuestas que contesten a otras cuestiones más generales o globales, por ejemplo, ¿quiénes somos? ¿de dónde venimos? o ¿a dónde vamos?

Estoy limpiándole a mi gorra negra un poquito de cemento y arena pues estuve toda la tarde subido al andamio, con el palustre y el capazo. Ahora, ya sentado, un poquito roto por run rún muscular, y total que no muy roto porque mañana habrá de proseguir la albañilería así que mucho no me dejo romper, pero un poco roto sí, con un trapo húmedo envolviendo un cepillo de púas repaso la visera de mi gorra negra. Bueno, en rigor, comenzó a perder el negro puro, ya presenta grises y algún pardusco. Es que estoy limpiando la gorra que sobre el ris rás del cepillo unos pensamientos me agarran dos recuerdos: uno proviene de una lectura del libro S.E.E. de K.W. y en él se desempaqueta la espiral de la evolución de la conciencia humana y se expone una revisión de cierto gráfico basado en fulcros correspondientes a los estadios evolutivos por los que pasa la espiral. Siendo advertido que cada día, en el planeta, nacen nuevas criaturas portadoras de conciencia. Así, se dice ahí que quizás un uno por ciento de la población se encuentre en la actualidad ocupada en asuntos relacionados con el fulcro turquesa. Ris rás del cepillo sobre mi gorra negra mientras se me agarra el segundo recuerdo: pasan unas semanas del quince de mayo de 2011, en la plaza del ayuntamiento de l’H es que despierto; pasamos la noche acampados ante las puertas del poder municipal en la exigencia de una democracia real ya; se da la circunstancia que algunos activistas han desvelado o recordado al pueblo eso válido en democracia de que el poder constituyente reside en la masa de votantes y el poder constituido reside en el grupo de parlamentarios que se sientan a diario en los escaños de nuestros edificios de poder legislativo; así, se lee allí en una pancarta: somos el 99%, occupy Wall street; amanece y la guerra abierta exige a los guerreros el retorno al campo de batalla. Yo voy con la palangana y una manopla a la fuente a lavarme la cara. Recojo saco, esterilla y los cartones que me habían servido de catre durante la oscuridad; ahora los dispongo para sentarme sobre las piernas. Otros guerreros del campamento otras actividades acometerán. Yo pelearé, hasta el mediodía, sentado en la posición de la flor de loto. Con los ojos entornados y una leve sonrisa en el rictus. Meditaré ante la casa del pueblo y significará que una pequeña parte del cuerpo hospitalense de poder constituyente, un ciudadano entre más doscientos cincuenta mil, no se suicida sino que medita, algo muy propio del tercer milenio. Y será que a este guerrero atacando de pensamiento (no de obra), satyagraha, ataque de verdad (no violencia), al edificio del ayuntamiento y cuantos miembros del poder constituido allí llegaban a lo largo de la mañana. Con los brazos sobre los muslos y las manos vueltas una hacia el cielo y otra hacia la tierra, sito veinte seis pasos ante la puerta principal, será que otros guerreros (de la luz, claro) se le unirán, parando sus posaderas a uno y otro lado, flores de loto todos, ojos vueltos, mente contemplativa, ¡fuerza de la verdad!… Y sonarán las doce del día tres de junio de dos mil once, sonarán en la campana de la iglesia, cuando, tras casi cinco horas, una actividad renacerá de un grupito de guerreros de la luz que se habían detenido a meditar en el centro mismo de la segunda ciudad no capital con más densidad de población de la unión europea.

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