Estimados humanos en la senda del conocimiento:

En verdad, tras la foto de la cabecera, no deje de hacer click aquí para verla al completo, estimado hombre o mujer de conocimiento, nada más. O muy poco.

Nada más, me sentí, ante la imagen, ante los decires de Castañeda y los acotares de las abejas, como de repente, me sentí como en casa. Me sentí laborioso, vigoroso, como engendrando una claridad. Una claridad que, ¡Arriba La colmena! ¡Abajo el enjambre de avispas jauría carroñera G-8!, de no tontear con ella, de tomarla con la seriedad esa con la que juegan los niños, otorga el poder del conocimiento.

Bueno. De momento, ya ven, amigos y amigas, de momento estoy en la fase inicial. Todavía me cago con el miedo. Pero ya cristalizan acrisolamientos de pureza clara en mi entendimiento, en mi maya intelectual.

¡Arriba el chamán! ¡Abajo el broker! ¡Tres hurras por el panteísmo, tres mil hurras por el animismo, muerte al dogma!

Anónimo…

P.D.: A los hombres de conocimiento (también a las mujeres pero menos) que ya luchan con el cuarto y último de los enemigos de los hombres y mujeres de conocimiento:

Como dijera Hesse, ¿dónde cojones estáis que no se os ve? Se os necesita. Mundo-sociedad echo unos zorros. Parusía, needed! Besos y achuchones.

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