El sudor de tu frente, lector, mujer e hijo, vale su peso en oro. O al menos lo valía hasta tres décadas antes de acabar el segundo milenio. Pues, un presidente de potencia dominante (llamémosla E.E.U.U.), separó con sus tijeras políticas la relación de valor dinero oro. Es un patrón reconocido colectivamente que se deroga. Puede el sudor de tu frente valer su peso en oro, hoy día, mundo financiero, bolsas de valores (con parket y pantallas) intercontinentales contectadas por backbones transoceánicos y satélites girando en la órbita que se circunscribe entre la de la Luna y la capa superior de la atmósfera, puede no valer nada.

En cualquier caso, los relatos religiosos acogieron al homínido perdiendo la cola y también el pensamiento que emerge de la espina dorsal, continuación natural de la cola. Maitunas u orgías donde la comunidad recuerda su origen anfibio. Un homínido sin cola y con sus genitales inhibidos bajo relatos religiosos puede convertirse en todo actividad neuronal. So capa de la generación tecnológica de un entramado de maquinaria y sistemas eléctricos dispuesto a fin de transformar la actividad neuronal homínida en transformación de la realidad. Ya habrá que saltar la brecha digital para contextualizar la trama.

Acabada la II Guerra Mundial, desde 1947, cuando 23 naciones firmaron un acuerdo general sobre comercio y aranceles (GATT), sucede en el mundo que el valor del dinero está por encima del valor de las personas. El mundo moderno de ilustración como palabra, verdad y sistema queda sometido al cómputo financiero del dinero sin nombre ni identidad. Cuando la red militar distribuida ARPA haya engendrado a la www en la red de redes, la especulación, como técnica para gestionar este dinero financiero global, sobrevendrá el arte de la guerra para el tercer milenio. Debido a que se pueden mover simultáneamente activos en tiempo real en cualquier bolsa del globo, la economía-mundo acabará por volverse esquizofrénica, y ya no reconocerá sus origines nacionales. La esquizofrenia, como efecto de habitar varias realidades simultáneamente, cabalgando argumentos de entropía, se instaura en la sociedad sesgando a un hombre moderno de otro posmoderno. Ilústrese un corte, un rotura en la multiplicidad de realidades.

Aquel acuerdo engendró a la Organización Mundial para el Comercio (WTO), que cinco décadas después habrá crecido lo suficiente como para absorber el usufructo del poder a los Estados Nación. La OMC arbitra un combate de boxeo en lo que podríamos llamar ring intermundial de comercio. En una esquina del cuadrilátero se sienta un guerrero enorme (yen, dólar, euro); en la otra, el FMI hace de entrenador de un equipo de boxeadores escuchumicidos de las otras monedas. El BM arbitra y por turno van recibiendo lo suyo (sus tasas y comisiones) en un combate desigual. Los territorios serán ocupados, borrados, y reconstruidos en forma de democracias dentro del sistema total.

Este es el origen del Mercado Libre, es decir, un sistema de mercado global, donde la capacidad para gobernar de los parlamentos en los países miembros está subordinada a las exigencias del comercio internacional, y la actividad política se convierte en mera figuración mediática representando un guión y ejecutando una agenda escrita sujetas a la presión de las grandes corporaciones.

Aterrizando sobre lo escrito, sobre la Historia, siglo pasado, una gran guerra, seguida de otra guerra, encumbró, sobre la red biosférica de todos los seres vivos y la red noosférica de todos los seres inteligentes del planeta, a través de sistemas de comunicaciones y de inimaginables creaciones técnicas como servidores, routers, estaciones clientes, una red de redes virtuales. Arpanet.

Por el cultivo de la técnica, cualquier otro ser vivo, ora micro ora meso ora macro, ora mamífero bípedo, quedaba súbdito del nuevo reino. Puro sueño. Sueño dogmático, sueño en una sociedad de espectáculo, pura actividad neuronal. Un nuevo ojo, magnético, dual, comenzaba a virtualizar la biosfera, agregando, capas dentro de capas, una capa con código por hilos y tiempo de ejecución por trama.

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