Me sabe a estro la vorágine que estos días ha levantado el eZcritor:

Suerte de zambullirme en la obra que visibiliza en la web. Voy cual buen vasallo buscando señor. Si lo hubiera.

Saberse henchido de inspiración en nada quita o pone la presión estomacal que hagan, harán o hacen los deshechos de nuestras últimas comidas. Entre lo escatológico y lo ———(insertar límite macro preferido)————– hay que bailar, señores y señoras. Por mi parte: frente al psiconálisis de Freud, me vengo a sacar de la chistera postLacanian una cura por los genitales que sea libidosíntesis. En la FLAT se habla de estas cosas. Lakurrealidad es territorio offshore.

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Yo, por si acaso, ya lo dije: noté como que se me iban las manos al teclado (¡la obra debe continuar!), observando en perspectiva, tras la primavera del 2011 que fue el último cero de cristo en que vengo contando la cuenta de mis días, trabajando sobre la ilusión, golpe a golpe, verso a verso; negación negada en 2009, travesía en el desierto que, peregrino, romero y palmero, se anda:

Al final, la idea de una panorámica para sostener el resto de una órbita que (a mí y La Constitución 1978) nos cumple treinta y ocho años en el que va en curso.

Entonces, digo, carta de presentación para acompañar el perfil de Linkedin con el resto de hitos laborales, académicos, sociales debidamente esquematizados cronológicamente junto al resto de etiquetas y categorías que enuncian las tecnologías que podría usar en la gran cosa que el lector de recursos humanos con esta carta de presentación (que a la vez es el último capítulo de una novela que en trilogía forma par con otra trilogía) tuviera a gusto seleccionarme y apilarme en la bandeja de los que están citados a entrevista.

Una presentación biográfica profesional personal, etc.

  1. Período pre-profesional. Enteramente personal. (0 a 18 años).

Cuando todavía estaba dormida, nací en el cinturón obrero de la Ciudad Mariscal, en l’A; yo la vi en 2011 bostezar y desperezarse sentado como un loto con la aurora del 29 de mayo en la plaza del ayuntamiento. Hoy día ignoro cómo anda de consciencia esa ciudad porque desde entonces que vengo con el portátil resiguiendo sendas que no están en el suelo. Un poco como hacían los peregrinos en alguno de los tres caminos grandes de romeros, y, eso: con el trípode cartografiando cada noche las constelaciones para cuando llegar al punto final del camino tener el mapa lleno y regresar al punto de partida con algo más que ayude a proseguir luego viviendo; retomando lo sedentario y pacificado una pizca más orientado. Huelga acotar (este escrito encabeza y presenta la formalización de mi curricula vitae) que la cartografía de mis libretas no representan una cosmogonía del reino de la astrología (como en el caso de peregrinos, romeros y palmeros) sino de la rama de la informática y las nuevas tecnologías de la comunicación.

Para trazar una línea que recorra al sesgo la longitud de mi trayectoria biográfica partiré desde las coordenadas de edad cero, uniéndolas con las de edad trece, antes de salir del colegio me hacía pasar por un compañero de clase y por un niño ficticio que estuvo apuntito de matricularse y al no hacerlo dejo su documentación archivada y un tanto descuidada. Dos años mayor uno, y tres el otro, como artimaña de la profesora que necesitaba mi fuerza de juego en los extraescolares de ajedrez. Usaba dos nombres distintos, el mío no podía usarlo porque la edad no daba para participar, se entiende (saber que en el hecho de no poder usar mi nombre se origina uno de mis patognómicos me ha costado bastante dinero, tiempo y trabajo; mi psicoanalista sabe que la transferencia tras la cura ha separado correctamente, pero, discípulo menciona referencias: es uno de mis maestros). Isabel, la profe, me hizo dos carnets con dos fichas que tenían mi foto facial atesorándose del resto de datos personales. Trazada esta línea, un tercer par de coordenadas en la edad de los dieciocho años.

2. Continúa en el documento PDF: {url}, perfil de Linkedin {url}, y demás.

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