Enter the matrix,
become Aleph:
In code mode.
In code mode.

Se trata de una secuencia a performar…

… le explico a mi editor. Entrar en la matriz, convertirse en Aleph: en modo código. No sé, a parte de sugerir que se lea la novelita y de esta sinopsis en calidad de postilla, ¿qué más puedo adelantar?

Con evidencia, términos como “matriz, Aleph, código” pertenecen a un argot profesional equis y, por consiguiente, deben ser contextualizados. Y lo serán en el curso de esta escritura. De hecho, la novelita que tienes en las manos, lector, trata de ellos. Y si finalmente la tienes entre las manos se deberá sin duda al hecho de que mi editor comprendió el flujo de la secuencia o si no la comprendió, al menos juzgó que podría interesarte.

Como no deseo perder un ápice de estructura he estructurado la novelita en tres bloques: inicio, nudo, desenlace. Es una fórmula magistral para componer textos antigua, aristotélica. El contenido, o sea, la secuencia, ya es de por sí suficiente indeterminada o infinita como para presentarla fuera de un prisma convencional. Me lo perdone el nervio de las corrientes postestructuralistas que mantienen la mejor crítica hermenéutica en la pregunta ¿qué sucede después que se han derribado las estructuras y se han desactivado los sistemas?

Mejor que con el calendario gregoriano, yo prefiero computar el tiempo mediante el calendario en que hoy es año ciento veintiséis, contando a partir del treinta de septiembre de mil ochocientos ochenta y ocho.

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