En el reino de los desvalidos, recuerdos, traición y pólvora; fin de la demora, ya es nuestra hora, generación a generación, reconstruimos la historia. Cada uno es responsable de su memoria, todos para uno y uno para todos, y de engarzarla con la del resto, en una red de vías transitable. El reino de los desvalidos, recuerda, recuerda, el cinco de noviembre; la rabia del pueblo, la rage, unidos siempre por las hebras de memoria histórica: todos somos uno: Némesis, enjambre.

No importa cuánto lodo te atrape, da igual cuanto hielo te bloquee, es indiferente si las cadenas son gruesas o livianas imagológicas; importa que sí puedes recuperar del olvido todos nuestros pasos, cada una de nuestras legítimas rebeliones, cada vez que nos hemos organizado para derrocar al tirano y al opresor en nuestra tierra, facultades o fábricas. Da igual si te llaman homo sapiens u homo oeconomicus: tú sabes que en el reino de animalia confluyen los otros reinos de minerales y sistemas nerviosos. Eres agua, eres tierra, eres viento, eres fuego; no eres, Vychara, nada de cuanto desean de ti tus amos. La promesa no es de un paraíso. La promesa no es algo mejor de lo que tienes. La promesa eres tú. Lo que eres. Y lo que haces con lo que han hecho de ti.

Hay dos fuerzas vivas siempre: la ambiental y la de cada uno. En tiempos de represión, la fuerza ambiental queda en manos de los represores, pero la fuerza interna de cada oprimido, que tomado de uno en uno es como polvo no es nada, es inviolable. Aunque te torturen introduciéndote un alambre incandescente en el tímpano, no pueden. Bastan un centímetro cúbico de dignidad y unas pocas blastemas para regenerarte desde el holocausto. Porque nuestros cuerpos no resisten, de cultura hemos tejido una coraza ante la depredación humana. Accede a ella y bebe de sus manantiales.

Y, ahora, yo, que mi juventud chorreó como agua entre mis dedos, y que mi jaula se ha volado, te digo esto que podrías leer en mis cicatrices, en mis amputaciones a cada crepúsculo anfibológico: luz naciente oscuridad naciente: tú verás qué haces con lo que de carne, órganos y huesos, se te ha entregado. En el reino de los desvalidos, el rey es el primero que muere. Irrisión de un encierro en un pensamiento finito.

No vale la pena escribir en un mundo sordo, mudo y ciego más que a modo de entrenamiento. Lee siete veces más de lo que escribas. Escribe para ayudarte en el proceso forense. Desentierra nuestros muertos y obsérvalos sin dejar que te aplasten el presente. El recuerdo en forma de conexiones sinápticas y no en banderas o retratos sí ha de ser eterno. Testigos intergeneracionales. La plasticidad de tu juventud debe servirte menos para salvarte congelándote el júbilo apartándote inmóvil en un recodo del camino, que para edificar los puentes que te abran vías fuera del reino de los perros, abrirte paso a pesar de la jauría, al continuo-perenne espacio-tiempo donde cada mañana nace un día y cada tarde una noche.

Forget calm & listen to metal!

Keep on rocking in the free world!

Spring, 2015, from the kingdom of the underdog.

metonimia3

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