29 de septiembre en la Sala Caracol (Madrid)

      Mañana es fin de año.

Si las cuentas no me fallan, acaba el año 123 del otro calendario contra el vicio.

Hoy, esta noche, en la Sala Caracol, ¡keep on rocking in the free world! El Fénix, cuarta temporada, alza el vuelo de nuevo ¡renaciendo de sus cenizas!

No lo olvides, a partir de ahora Sabbath 22:00.

¡Fuerza y honor!
p.d.: ¿Pasa el tiempo en balde? ¿recuerdan el retrato de Dorian Gray?

30 de septiembre, desde unas colinas (Iberia)

      Vengo por la vereda con la mochila a cuestas y la guitarra en ristre, tarareando canciones hippies.

Hago el descenso de la montaña. Como Zaratustra. Estuve cinco días con mis miasmas y mis animales de poder.

Arribo a la finca y suena el teléfono. “Ya ha parido… vaya está pariendo. Van cuatro…” No le doy tiempo a más, “¡Bajo!” y le corto.

Cuando llego le veo arrodillado junto a ella.Y allí están sus cuatro cachorritos. Me cuenta los últimos momentos antes de que empezara.

“¡Mira!” exclama. Es el quinto. Y los dos miramos. ¡Qué manjar de placenta y fluídos! Ella lame, lame, lame. Late.

“Los cachorros se pasan un rato merodeando la bulba antes de alejarse definitivamente…” observamos… “Bueno, ¿y tú qué tal por allí arriba?” me pregunta mientras nos relajamos y abrimos dos cervezas negras… “¿Sabes?” le recuerdo “¡esta noche es nochevieja!”

Imaginar el año es imaginar a un cierto dios llamado Abraxas (entre otros nombres).

Una secuencia de trescientas sesenta y cinco casillas que son un giro del planeta alrededor del sol.

Yo imagino esta noche como un año que se ha quedado sin realidad, gastado que se regenera al pasar por un ojal de luna que le cambia el dígito: ¡feliz 124!

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