Estimados conciudadanos del cuerpo social de la monarquía democrático-parlamentaria de España:

La última vez, la Transición (1975-82), fue necesario que un partido de izquierdas jurase en un parlamento a un rey como jefe supremo de las fuerzas armadas poco dado a leerse las actas que van ornándose en dicho y hecho de sus señorías con el trasero en nuestros escaños. Habría que hablar aquí tanto de la holgura de flores políticas hábilmente aunadas en el ramillete del Movimiento Nacional ( desde la falange hasta el catolicismo demócrata) y también de la holgura de flores políticas en el otro lado, la otra España (españolitos que vinistéis al mundo y si sois creyentes, Dios os guarda; y si sois laicos, allá que os guarde vuestra conciencia) al final cautiva y desarmada (desde los comunistas hasta el P.O.U.M.). Fue necesaria una carambola social-demócrata la última vez para acabar de cicatrizar las heridas. En la transición de Suárez, se necesitó que un partido eminentemente republicano y de base social aceptase capitanear un barco de propiedad (y soberanía) aliena.

Os escribo, reconociendo vuestra existencia antes de la cicatriz, nacido de vientre de mujer, señora de la limpieza, por más señas, allende el 6 diciembre de 1978, en la pregunta, clara, concisa ¿esta vez, qué hace falta?

A mí, según y conforme mi parecer de hombre de centro sin propiedades y con exclusión social, desempleado y sin conseguir que el fruto de mi labor rinda suficiente cada cuatro semanas como para abonar el módulo de autónomo mensual, me parece que los acreedores de la Deuda Externa de España quieren quedarse con la Ibérica (no por ella sino, PIGS, por la cuestión de que del cerdo se aprovechan hasta las tripas).

¿Qué hace falta esta vez para unir lo ahora disgregado en aras de salir, si no de la prisión en la dictadura, salir de los cuarteles en democracia? Anoche echaron por una de las privadas la película de Ángeles y Demonios; nótese por desacirse de una potencial denotación naive de que quien formula esta pregunta, mientras emitían la película, estaba recortando en las noticias, a modo de histórico, las peripecias que el sumo pontífice (2015) va peripleando. Muy agradecido y admirador del periplo.

Saludos, en la primavera si eso, charlamos en los colegios. Acuérdense del movimiento beatnik. Acuérdense de los hippies. Acuérdense de los Sex Pistols.

Martín Santomé, cogito, ergo es.

P.D.: A los discípulos de Dionisio Riudrejo (el tardío), se oye poco vuestro canto. Me parece.

P.D.2: Muy afamados y eixirits, va la portavocía de una asociación de vecinos al ayuntamiento, de Córdoba. Que queremos ver, sin dilación alguna, al Alcalde. Dicen, al alguacil de la puerta. Bastantes desmanes más tarde, Anguita, –que junto con Trevijano, únicas propuestas de una república administrativa en firme,– recuerda: “Y, como no teníamos puta ida, aprendimos. Y, ahora, deber inexcusable de quien ostentó un cargo público: pedagogía política. Me vinisteis al despacho; sin pedir hora; con vuestra fuerza me exigíais el presupuesto. Siendo que vuestra idea era disponer de él para hacer algo que supuestamente yo no estaba haciendo. Ahora, quítale los fijos al presupuesto general, y, el resto para vosotros. Le quitamos los sueldos y los gastos de logística e infraestructura, ¿qué margen de maniobra queda? Pues eso.

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