Pues sí: un vórtice. ¿Te acuerdas aquél día paseando en Montjuic? Me dijiste o te dije, “eso parece un vórtice” en referencia al preciso punto en donde me encontraba detenido en el contexto de mi trayectoria vital.

Un punto de juntura o de reunión o de engarce: un vórtice. Durante el transcurso de esta novelita te hablaré de eso, y de más cosas. Dije novelita por deformación profesional. En rigor, me lo planteo como una carta. Una carta al hijo que no tuve…

¿Cuántas infinitas matrices no habitan la realidad engendrando de implosiones seminales las uterinas (cañón) trayectorias vitales que le son propias? Alegría en la comprensión de esa creación generacional de vida.

Una carta al hijo que no tuve… hoy día catorce de julio de dos mil catorce, año ciento veintiséis del calendario contra el calendario gregoriano. Y, ya verás, la carta pronto querrá convertirse en un cuento. Un cuento a la esposa y madre que nunca tuve… Ummmm… no, espera, es una carta a la esposa y madre que nunca acompañé y un cuento al hijo que nunca tuvo ella… eso es…

Y, sí, ha pasado un lustro, que cinco años para una trayectoria vital humana son poco, al igual como que apenas los cuatro segundos y medio que, dicen los científicos, dura nuestra existencia (la del planeta Tierra) al completo en comparación con la del universo entero desde el estallido germinal del vacío hasta nuestros días de Aldea Global pasando por la formación de la Luna tras Theia, pasando por los dinosaurios y pasando por el descubrimiento del fuego y el de la bomba nuclear.

Efectivamente, llevo cinco años detenido, inmóvil, quieto en un vórtice. Parecía que uno no podía quedarse fuera de todo lugar. Que necesitaba posicionarse en una de las aristas. Parecía que flotar la nada anclado en un vértice era algo para un instante nada más. Para una semana, o un mes, o una estación de un año concreto. Iniciarse, tomar nombre en una comunidad, era algo que me debía mover del vórtice donde ningún nombre permite llamarme desde ninguna comunidad. Movimiento obligado que provenía de las raíces, tenía que ver con la genealogía y se estructuraba en filos según ordena la filogenética.

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