A uno de enero de dos mil quince.

A la élite mundial:

En nombre, fnordiano, de quien no desea pronunciar su nombre jurídico (fiscal o nacional) o religioso. Censos todos muy largos.

Declaramos que en el día de hoy:
– … no descendemos del retiro espiritual en la cima de una montaña gritando, enloquecidamente: «¡Dios ha muerto, Dios ha muerto!»
– … no iniciamos guerra asimétrica apareciendo desde la selva y tomando por las armas un buen puñado de ciudades en poder, conquistadas por el imperio.

Además, declaramos, extensivo al próximo año:
– Nuestra declaración de intenciones se ciñe entorno al monosílabo: «» y la relación de igualdad cabal y cabalística existente entre los números 93 y 23.

Y para que así conste, enviamos la presente.

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